En muchos servicios públicos este grave problema de salud pública tiene tres nombres usados indistintamente: violencia intrafamiliar, violencia de género y violencia contra las mujeres. La violencia intrafamiliar es ejercida por la pareja y casi siempre es parcial porque el impacto de la violencia ejercida sobre la mujer va más allá del entorno privado y no se visualiza de esa manera; por su parte “violencia de género” es mal utilizada y se disminuye su importancia porque toda la carga teórica del término género es mal entendido, es necesario hacer más hincapié en la importancia de la construcción social en el fenómeno de la violencia; en tercer lugar la violencia contra las mujeres se limita a sus acepciones físicas debido a las pocas experiencias de servicios especializados dirigidos a mujeres que estén relacionados con el curso de vida y no únicamente con su sexualidad y maternidad.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo “una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual infligida por la pareja en algún momento de su vida”, pero desde la SE-COMISCA insistimos que la violencia contra las mujeres va más allá y está presente en las condicionales del poder de negociación del uso de condón en la pareja, del control sobre su cuerpo para embarazos y entre otras cosas, en las oportunidades de entrar a un mercado laboral equitativo que le permita su independencia económica.

La violencia contra las mujeres no afecta únicamente a la familia, afecta a las comunidades y a la sociedad en general. El reto es tratar a la violencia como un fenómeno prevenible en el que desde una perspectiva intersectorial, el sector salud tiene mucho por ofrecer, entre las acciones que OMS recomienda están:

  • Ofrecer servicios de salud integrales a quienes sobreviven a la violencia.
  • Reunir datos sobre la prevalencia, los factores de riesgo y las repercusiones sanitarias.
  • Fundamentar las políticas orientadas a erradicar la violencia contra las mujeres.
  • Prevenir la violencia desde las consejerías y servicios.

La SE-COMISCA se une a estas propuestas y está comprometida a cumplir con el quinto principio de la Política Regional de Salud del SICA 2015-2022 sobre “inclusión social y equidad de género en salud” promoviendo, desde su quehacer, el reconocimiento de la violencia contra la mujer como problema de salud pública, así como con el eje 4 de la Política Regional de Igualdad y Equidad de Género (PRIEG), sobre “Salud en igualdad”.

 

Leave a Reply

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.